¡Nuestra tierra para combatir el cambio climático!

El principal enemigo de la Tierra es el hombre (¡o la mujer!). La actividad humana ha liberado grandes cantidades de dióxido de carbono y de gases de efecto invernadero en los últimos años, lo cual ha intensificado el efecto invernado y consecuentemente acelerado el cambio climático.

Con el incremento de las temperaturas, la degradación del suelo también va en aumento, lo cual supone una amenaza sobre más del 40% de tierras de secano del planeta. Tal degradación tiene consecuencias desastrosas para la seguridad alimentaria y para los pequeños agricultores, en particular en los países en vía de desarrollo.

Así, nuestra habilidad para alimentar a 9,5 billones de seres humanos en 2050 en medio del cambio climático dependerá en gran medida en nuestra habilidad para proteger los suelos vivos. Los suelos que son más ricos en carbono se adaptan mejor a los impactos del cambio climático ya que resisten la erosión y retienen el agua de manera más eficiente, especialmente durante las situaciones extremas como la sequía. Por lo tanto, los suelos estables hacen que los agricultores sean más resistentes de cara al cambio climático.

En este contexto, la iniciativa 4 por mil: Suelos para la Seguridad Alimentaria y el Clima fue lanzada por el gobierno francés conjuntamente con una variedad de socios franceses e internacionales durante la COP21 en Paris en diciembre 2015. Su objetivo es aumentar el almacenamiento del carbón en nuestros suelos un 0,4% o lo que es lo mismo 4/1000 cada año con el fin de reducir los niveles de carbono en nuestra atmósfera y mejorar la calidad del suelo.

Esta tasa de crecimiento es una acción voluntaria por parte de los países, que busca demostrar que incluso un pequeño incremento en el almacenamiento de carbono de los suelos (suelos agrícolas, sobre todo prados y pastos, y suelos forestales) es crucial para mejorar la fertilidad de los suelos y la producción agrícola, y contribuir así a conseguir el objetivo a largo plazo de limitar el incremento de la temperatura media global a un máximo de 1,5/2º C, límite por encima del cual el IPCC indica que los efectos del cambio climáticos son significativos.

¿Cómo puede esto llevarse a cabo? Las medidas concretas incluyen la reducción de la deforestación y la introducción de prácticas agrícolas ecológicas: por ejemplo evitar dejar el suelo desnudo, regenerar los suelos que están degradados o inutilizados;  nutrir el suelo con compost y recoger agua en la base de las plantas.

En la actualidad existen 570 millones de granjas en el mundo y más de 3 billones de personas que viven en las áreas rurales, las cuales podrían poner potencialmente en práctica estas prácticas agroecológicas. El reto actualmente es encontrar los medios financieros para restaurar áreas para la agricultura o la agroforestería.  Otro de los retos es que los resultados positivos tendrán su efecto transcurridos aproximadamente 20 a 30 años. Así pues, la iniciativa trata de involucrar a una serie de actores partes interesadas tales como gobiernos, regiones, empresas, asociaciones, así como a agricultores individuales, para que cambien sus prácticas agroecológicas aunque esto pueda suponer una inversión inicial y también una adaptación a nuevas técnicas agrícolas y sistemas de regadío.

La buena noticia, anunciada durante las Jornadas Europeas de Desarrollo este año, es que la Comisión Europea, a través de la DG de Cooperación Internacional y Desarrollo (DEVCO) destinará en un futuro cercano el 29% de su presupuesto de cooperación al desarrollo a actividades agrícolas y de cambio climático, por lo tanto, nueva financiación estará disponible.

Hasta la fecha la iniciativa 4 por mil ha consistido principalmente en un plan de acción voluntario respaldado por un ambicioso programa de investigación en el que están involucrados varios centros de investigación de renombre como el Instituto Nacional de Investigación para el Desarrollo Sostenible (IDR) en Francia o el Centro Internacional de Investigaciones para el Desarrollo Agrícola (CIRAD-Francia).

Y todos los datos científicos confirman la triple ventaja de las nuevas técnicas agroecológicas para un uso sostenible de nuestra tierra: mejorará la salud alimentaria,  atenuará el cambio climático y facilitará la adaptación al cambio climático de las poblaciones afectadas.

Aunque la iniciativa 4 por mil se centra principalmente en las áreas rurales, las nuevas técnicas agroecológicas pueden también ser fácilmente aplicadas a cualquier zona agrícola – dentro o fuera de las ciudades, en países desarrollados o en vías de desarrollo. A este respecto, este enfoque puede ser una buena práctica a seguir por las ciudades signatarias del Pacto de Política Alimentaria Urbana de Milán.

Hasta el momento, combatir el cambio climático consistía en la reducción de los gases de efecto invernadero y en más inversión en silvicultura, pero con este nuevo planteamiento hay un nuevo enfoque en los suelos y las plantas en todas sus formas. Por lo tanto, ¡pasemos a la acción!

Autora: Dorothee Fischer