La participación ciudadana, clave para una alimentación más sostenible

El pasado fin de semana, Valencia acogió el seminario “Escuelaboratorio” que en su cuarta edición trató temas relacionados con gobernanza alimentaria, agroecología y participación. En el encuentro, participantes de toda España compartieron experiencias, dudas y enfoques metodológicos destinados incrementar la sostenibilidad de la alimentación y a potenciar el papel de las redes alimentarias locales y ecológicas en la creación de empleo y riqueza social.

A lo largo de tres días, una treintena de personas expertas en participación debatieron en Valencia sobre el papel que desempeñan las metodologías y los procesos participativos en el reequilibrio territorial y en la sostenibilidad de la agricultura y la alimentación. El seminario, organizado por la Fundación Entretantos con la colaboración del Centro Nacional de Educación Ambiental y Ayuntamiento de València, acogió a representantes de la Administración, la Universidad, empresas y movimientos sociales. Y así, desde esta perspectiva diversa, se presentaron modelos de participación que se han revelado exitosos en distintos ámbitos: promoción de la agricultura ecológica, prevención de incendios, estrategias alimentarias urbanas, articulación de redes de productores/as ecológicos/as en la escala provincial, o desarrollo y dinamización de circuitos cortos de comercialización. A partir de estos casos prácticos, el seminario centró sus trabajos en valorar los avances realizados en los últimos años, así como extraer algunas nociones de cara a ampliar el potencial de la participación en mejorar la alimentación y el equilibrio territorial en nuestros territorios.

Las relaciones entre el campo y la ciudad han ocupado un lugar importante en los debates. Las ciudades son las primeras interesadas en que en sus áreas de influencia se produzcan alimentos sostenibles y de calidad de los que abastecerse, así como de que el medio rural adyacente pueda sostener otros servicios ambientales vitales para las ciudades, como son la regulación del clima, el abastecimiento de agua potable o el mantenimiento de los paisajes culturales agrarios que tanto valoran las poblaciones urbanas en sus tiempos de ocio. En este sentido, la articulación entre ambos territorios ha sido señalado como uno de los principales retos para la gobernanza alimentaria en el futuro inmediato.