La huerta se viste de etiqueta

La tira de contar de Mercavalencia es el canal más corto de comercialización de productos agrícolas de proximidad que existe, no solo en Valencia sino en toda España; en ningún otro lugar del país hay toda una nave de gran tamaño dedicada a la venta directa de productos de la huerta. Hace aproximadamente un año, una serie de entidades públicas locales y otras representantes de la sociedad civil se percataron de que estaban unidas por un interés común: la alimentación, o mejor dicho, la buena alimentación, y que, además, estaban dispuestas a promocionar los productos que todas las mañanas se venden en la tira de contar de Mercavalencia y que después se pueden encontrar en los mercados y verdulerías de la ciudad. El problema era cómo informar al consumidor sobre la procedencia de estas frutas y verduras. La respuesta se llama APHORTA y tiene forma de etiqueta.

La Tira de Contar es más que un lugar donde los agricultores se reúnen por ofrecer sus productos de huerta, es una institución valenciana y se puede resumir como el derecho que tiene el agricultor de la huerta de València a vender directamente su cosecha en los mercados de la ciudad. Según la tradición, sus orígenes se remontan al siglo XIII y fue el propio Jaime I quien la instituyó. Aunque de momento no se ha encontrado ninguna prueba documental que avale esta afirmación, la Tira de Contar ha funcionado desde siempre alrededor de los mercados municipales con más o menos éxito. En la actualidad queda la que se instala semanalmente en el mercado del Cabanyal y la que se acaba de poner en marcha en el mercado de Mosén Sorell, pero la tira de contar más importante que tenemos, no solo en València, sino en toda España, es la de Mercavalencia, heredera de la que ya existía en el mercado de Abastos.

En la gran nave que ocupa la tira de contar de Mercavalencia -independiente del mercado de fruta de mayoristas- se comercializan diariamente de 30.000 a 40.000 toneladas de frutas y hortalizas que provienen de pequeños agricultores de la huerta; es decir, productos de proximidad, de temporada y de agricultura tradicional que compran los minoristas y que ese mismo día encontramos en los mercados y en las tiendas de los barrios. Entre las funciones del gran centro agroalimentario de la carretera de la Font d’en Corts, que tiene como accionista mayoritario al Ayuntamiento de València, está la de promocionar los hábitos de vida saludable y de alimentación sostenible; de manera que una de sus líneas de actuación es la potenciación del producto de proximidad y de temporada. Saber cuáles son los productos de temporada es relativamente sencillo con toda la información que tenemos a nuestro alcance (aunque hoy día, con el sistema de agricultura industrial, hay de todo y todo el año), pero, ¿cómo identificar los productos de proximidad?

Esa misma pregunta se la formulaban diferentes organismos del Ayuntamiento de València, entidades sociales y representantes de los consumidores, todos ellos interesados en promocionar el producto de proximidad y, además, por motivos diferentes: la Delegación de Energías Renovables y la Fundación Observatori del Canvi Climàtic, porque estos productos tienen menos huella de carbono, es decir, contaminan menos; la Delegación de Agricultura, Huerta y Pueblos de Valencia, por la dinamización de la agricultura local que supone; CERAI y VSF-Justicia Alimentaria, por su interés en la alimentación sostenible; la Unión de Consumidores de València y ADICAE Comunidad Valenciana, porque a los consumidores les interesa comer mejor, sano y a buen precio; la Concejalía de Comercio, porque estas ventas se hacen en los mercados municipales y en tiendas de la ciudad; la Delegación de Sanidad y promoción de la Salud, porque se trata de productos saludables; la Delegación de Educación, porque se fomenta la cultura tradicional valenciana y la buena alimentación de los escolares, y a Mercavalencia, entre otras cosas, porque las ventas se realizan en sus instalaciones.

Estas 11 organizaciones, que hoy se conocen con el nombre VOLS A VALÈNCIA, se constituyeron en un grupo heterogéneo e insólito, ya que no es fácil unir y reunir a entidades públicas y representantes de la sociedad civil con un mismo objetivo. Todos juntos intentaron responder la pregunta de cómo hacer llegar al consumidor la información sobre los productos agrícolas de proximidad, con el añadido de que, mientras estaban en estas cosas, València se unió al Pacto de Milán -que precisamente aconseja crear sinergias entre empresas y entidades con objetivos comunes- y unos meses después fue proclamada Capital Mundial de la Alimentación Sostenible 2017.

El resultado de todo esto es el proyecto APHORTA, que identificará en principio los productos agrícolas de proximidad provenientes de la tira de contar de Mercavalencia, que son los que se conocen a fondo y se tienen más controlados. APHORTA, marca que juega con los conceptos de “aportar” y de “horta” y que está inspirada también en el lema de la Tira de Contar: “De la huerta a su puerta”, será sencillamente un cartel de 21 x 26 cm, más un palo, una de esas paletas que tradicionalmente marcan los precios en los mercados y en las tiendas, pero con mucha más información sobre el producto que señalan. En la parte izquierda del cartel tendremos el nombre del producto y el precio de venta que el comerciante escribirá a mano; en la parte superior estará el distintivo de la marca APHORTA y a la izquierda el logo de la Tira de Contar, y quizá la información más interesante para el consumidor: el DTPI, un documento de trazabilidad del producto que el agricultor vendedor de la tira de contar deberá entregar obligatoriamente al minorista comprador para su exposición y consulta por parte del consumidor. En este folleto encontraremos, por una parte, el nombre de agricultor y el origen del producto y, por la otra, la fecha de cosecha, la categoría, el calibre, la variedad, la calidad, a quién ha sido vendido… Además, el DTPI se completará con un código QR, que remitirá a un reportaje audiovisual sobre la Tira de Contar y -en un futuro- a una ficha del agricultor proveedor donde explicará todo el valor añadido que tiene esa fruta o verdura que hemos adquirido: el campo de donde sale, la manera de trabajar tradicional, la casa y la familia que las planta y las cosecha… La etiqueta APHORTA, además de dar toda esta información que desde hace tiempo reclamaba el consumidor, también protege al agricultor, ya que será más difícil la venta de productos procedentes de robos en el campo.

La etiqueta APHORTA será un realidad en septiembre y en una segunda fase se quiere hacer extensiva la marca a los productos de otras tiras de contar y otros servicios que también aportan al objetivo común, como restaurantes que compran productos de proximidad, un medio de transporte sostenible, un comedor escolar que cambió los menús por otros más saludables… Además, la campaña se complementará con una experiencia en la que participarán 14 escuelas de 7 barrios de la ciudad y donde se repartirán unos álbumes de cromos con los valores de APHORTA que los escolares deberán completar consiguiendo los cromos mediante las compras de fruta y hortalizas promocionadas en los mercados y las tiendas del barrio. Imagino que los cromos repetidos se podrán canjear con los compañeros y jugar a botar cromos de vez en cuando; así, de paso, recuperaríamos también juegos tradicionales.

Texto: Alfons Pelló
Foto: JJ Díaz Alemany