Conclusiones: Diálogos sobre nutrición y sistemas alimentarios sostenibles

PROPUESTAS PARA LA APLICACIÓN DEL DERECHO A LA ALIMENTACIÓN Y LA NUTRICIÓN RESPONSABLE EN LOS SISTEMAS URBANOS

 Durante los días 20 y 21 de abril de 2017, la Universitat Politècnica de València se convirtió en un espacio de debate que reunió a más de 50 ponentes y 250 participantes de ámbitos sectoriales y geográficos muy diversos en torno a los Diálogos sobre Nutrición y Sistemas Alimentarios Sostenibles que se estructuraron en torno a cinco grandes temáticas que tomaron forma de conferencias, mesas redondas y talleres.

Este documento resume las propuestas surgidas en los Diálogos que aportan un cuadro actual del estado del conocimiento en esta materia desde actores implicados en la aplicación del derecho a la alimentación y la nutrición responsable en los sistemas urbanos. Constituye, por tanto, una aportación a la Cumbre de Ciudades del Pacto de Milán celebrada en octubre de 2017, y a todas las actividades que puedan realizar en el marco del Decenio de las Naciones Unidas de Acción sobre la Nutrición.

 

Enfoque y temática

Los ejes temáticos que dieron forma a los “Diálogos sobre Nutrición y Sistemas Alimentarios sostenibles” fueron los siguientes:

  • Alimentación, ciudades y territorio
  • Gobernanza de los sistemas alimentarios
  • Nutrición y políticas alimentarias
  • Sistemas agrarios dinámicos hacia una alimentación sostenible
  • Pacto de Milán y Objetivos de Desarrollo Sostenible

 

Propuestas emergentes

A continuación sintetizamos las propuestas emergentes de cada eje temático, con independencia de la sesión en la que se realizaron, al objeto de ofrecer una visión global y con sentido narrativo de cómo transitar hacia sistemas alimentarios sostenibles en sus dimensiones sociales, económicas, ambientales y culturales.

 

A) Sobre Alimentación, las ciudades y el territorio.

  • Frente a la imposibilidad de las ciudades de ser autosuficientes en el ámbito alimentario es necesario que éstas redefinan su relación tanto con el territorio periurbano como con los territorios rurales en su calidad de productores de alimentos.
  • Las políticas alimentarias de las ciudades deben gestionar la compleja matriz de identidades que cada eslabón de la cadena alimentaria incorpora.
  • El territorio y el alimento no pueden ser sólo reconocidos sólo por su valor económico, sino también por su valor patrimonial (medioambiental, histórico, social, cultural).
  • El territorio y los alimentos pueden percibirse como un sujeto de derechos (ambientales, salud) frente a la percepción como objeto puramente mercantil.
  • Debemos fortalecer el enlace identitario de las personas con los alimentos, enfocando la alimentación como una oportunidad, una herramienta interrelacionada con las agendas públicas en educación, la salud, la lucha contra el cambio climático o la gestión hídrica.
  • Deben desarrollarse sistemas agroalimentarios vinculados con el territorio permite escapar del concepto de “commodificación” del alimento y transitar hacia nuevos modelos.

 

B) Sobre la Gobernanza de los Sistemas Alimentarios

Se propone desarrollar sistemas alimentarios con los siguientes principios y valores transversales:

  • Participación y co-responsabilización de los actores políticos, sociales y económicos en la construcción de acuerdos y asunción de compromisos.
  • Una participación multisectorial que permita construir visiones de conjunto.
  • Equidad que equilibre los desajustes existentes entre los diferentes eslabones de la cadena alimentaria, en los que la producción es el eslabón mas vulnerable.
  • Eficiencia como un ecosistema que reduzca la entrada de insumos y la salida de desperdicios.
  • Bien común que incluya el territorio y los valores de las personas pasadas, presentes y futuras que lo habitan.

 

C) Sobre Nutrición y Políticas Alimentarias

Se solicitó a los organismos multilaterales la visibilización de la malnutrición, la búsqueda de consensos en el diagnóstico del problema, y el liderazgo en la senda de transformación, acompañada de seguimiento y evaluación.

En este sentido, el Decenio de Acción sobre la Nutrición (2016-2025), aprobado por la Asamblea de Naciones Unidas al 1 de abril de 2016, supone una oportunidad para luchar contra todas las formas de malnutrición (aguda, crónica, falta en micronutrientes, sobrepeso y obesidad), desde una perspectiva de acción y de establecimiento de alianzas entre todas las partes implicadas.

A escala nacional o local, para enfrentar la falta de conocimiento de los consumidores respecto a cuánto y qué comer o comprar para un consumo sostenible, las políticas alimentarias deben incluir la educación en comedores, colegios, universidades, asociaciones de hogares, etc. A su vez, profesionales de la educación y sanidad también deben ser formados y capacitados en estos asuntos.

 

D) Sobre Sistemas Agrarios Dinámicos hacia una Alimentación Sostenible

  • Es posible reconectar a productores y consumidores con la alimentación, incorporando el valor inmaterial al valor monetario.
  • La cuestión alimentaria no es simplemente de índole económica y política, sino también cívica, social: las comunidades locales deben responsabilizarse de la búsqueda de una alimentación sana.
  • Las rentas de la actividad agraria deben ser suficientes para que la comunidad agrícola pueda ejercer su actividad, y de esta manera, facilitar el relevo generacional.
  • Se debe lograr una producción agrícola de mayor calidad y competitiva.
  • Debe fomentarse la inversión pública y privada en la agricultura y la economía rural.

 

E) Sobre el Pacto de Milán y los Objetivos de Desarrollo Sostenible (ODS)

Un sector amplio de los participantes se mostró favorable al Pacto de Milán como

guía para construir sistemas alimentarios sostenibles. ¿Cómo vincular el Pacto de Milán con los ODS? ¿Cómo aprovechar esa ventana de oportunidad que suponen los pactos internacionales para generar impactos reales? La propuestas emergentes fueron la siguientes:

  • Concebir las iniciativas internacionales (Pacto Milán) como una base de trabajo y una oportunidad para fortalecer el trabajo local.
  • Implicación del sector privado y de la sociedad civil.
  • Considerar los ODS marco para las políticas alimentarias. El Pacto de Milán es claramente un puente entre los ODS y los procesos locales hacia una alimentación sostenible.
  • Impulsar el municipalismo como dimensión política
  • Ser realistas y críticos en el análisis de los ODS sin dejar de valorar que estos objetivos son una hoja de ruta valida que permite a los países compartir una visión y tener un marco de base común para conciliar prioridades.

 

Conclusiones generales

  • Las soluciones sólo pueden venir de la colaboración de todos los sectores públicos y privados implicados.
  • El derecho a la alimentación debe obligar a todo tipo de entidades, como bien común que no puede abandonarse a las leyes del mercado, sino que requiere una gestión inteligente y ajena de dogmatismos.
  • Hay margen para valorizar lo local y dignificar aquellas profesiones que tienen que ver con la nutrición y la agro-alimentación.

 

Tenemos la oportunidad de repensar nuestro sistema alimentario no sólo para alimentar personas, sino también para crear comunidades sostenibles que contribuyan a afrontar los retos sociales y climáticos